A parte final da crónica de hoje de Miguel Santos Guerra: (...)La responsabilidad de cada persona, configurada a través de múltiples influencias y, en definitiva, por la propia libertad, nos hace adoptar hacia los demás una postura de empatía o de rechazo, de ayuda o de perjuicio, de amor o de odio. Cada uno va haciendo cristalizar en su corazón una actitud básica hacia el prójimo. ¿Cómo sería el mundo si todos y todas cultivásemos actitudes de solidaridad, de respeto y de compasión hacia el prójimo? Ante el chico de los libros unos compañeros reaccionan burlándose, humillándolo y despreciándolo y otro le tiende la mano y le ofrece su ayuda y su amistad. ¿Cómo potenciar esas actitudes de respeto y de solidaridad? ¿Cómo desarrollar la empatía? Creo que la respuesta básica a estas cuestiones está en la educación. En la educación entendida no como mera transmisión de conocimientos sino como aprendizaje de los valores. Educación que no sólo tiene lugar en la escuela y en la familia sino que tiene como agentes a todos los miembros de la sociedad. El ejemplo es la forma más bella y más eficaz de enseñanza de los valores. Y también lo es el amor. “Quien ama educa”, reza el título de un libro que acaba de publicar la Editorial Aguilar y cuyo autor es un reconocido psiquiatra, asesor de familias y psicoterapeuta de adolescentes llamado Içami Tiba. El autor habla de un amor generoso, de un amor que enseña, de un amor que exige, de un amor que intercambia y de un amor que recibe. Hay que subrayar, ante la actitud de quienes en nombre del amor sobreprotegen, la necesidad de mantener una consistencia normativa que despierte el sentido de la responsabilidad y que lleve al fortalecimiento de la voluntad, tantas veces olvidada. Me remito al interesante libro de José Antonio Marina, tan certeramente titulado “El misterio de la voluntad perdida”. Y a otro que acaba de publicar el mismo autor y que se titula “La recuperación de la autoridad”. Hay gestos, nacidos de la empatía, que conllevan unas consecuencias de valor incalculable. No siempre se conocen en el momento de realizarse. Es probable que, en ocasiones, no se conozcan nunca. De cualquier manera, la persona que cultiva una actitud de empatía, actúa de forma generosa y desinteresada ayudando a los demás, sin exigir (sin esperar siquiera) una reacción compensatoria. El amor es gratuito.Fonte
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João Marques passando os olhos por... terrear.blogspot.com
Os Outros Resultados Escolares
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May 16 2009, 11:56am | Comments »
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