A crónica de hoje de Miguel Santos Guerra:El filósofo Javier Sádaba acaba de publicar un interesante libro que se titula “La vida buena. Cómo conquistar nuestra felicidad”. En uno de los capítulos habla de los enemigos de la felicidad, entre los que cita el aburrimiento, la abusiva presencia de “el otro” y el egoísmo.. Dice, entre otras muchas cosas, este vasco afincado desde hace años en Madrid: ”Más allá de la capacidad social y de la simpatía, hay un argumento poderoso para no ser egoísta, en sentido estrecho, y sí altruista. Se trata de los sentimientos morales. Siendo altruistas y dando vacaciones al egoísmo, nos sentiríamos mejor, seríamos más felices”.Traigo a colación esta cita porque hace unos días llegué desde Valencia a Madrid para enlazar con otro vuelo que me llevase a Málaga. Tenía por delante tres horas y media de espera parapara realizar la conexión. Pensé que, si me acompañaba la suerte, quizás podía viajar en un vuelo anterior que se hubiese retrasado y ahorrarme esa larga espera. Al llegar al aeropuerto vi en la pantalla que, en efecto, el vuelo de Málaga tenía una hora de retraso y podía viajar si me admitían en él. Acudí apresuradamente al mostrador de atención al cliente y expliqué mi situación a la azafata que, con cara de pocos amigos, me escuchó sin pestañear:- Eso no se puede hacer. El vuelo está cerrado.- - ¿Cómo que no se puede hacer, si a mí mismo me lo han hecho otras veces?- - Sólo se puede hacer cuando se ha pagado tarifa de primera clase y usted tiene una tarifa reducida.- - Luego técnicamente se puede admitir a un pasajero aunque el vuelo esté cerrado.- - Le digo que no se puede.- - ¿Y si lo solicito en la entrada del avión?- - Vaya si quiere, pero ya le digo que es inútil.Fui corriendo al mostrador en el que un joven comprobaba la identidad de los pasajeros y las tarjetas de embarque. Le expliqué mi situación y le pedí, por favor, que me admitiese en ese vuelo que no era el mía pero que me permitía llegar al, destino tres horas antes. Me dijo que no había ningún problema.- Espere al final y le diré el asiento que tiene.- Le di las gracias. En el vuelo de regreso a Málaga saqué unas hojas y redacté estas líneas que ahora estás leyendo. Me preguntaba por esa actitud básica de las personas que, de forma antagónica, hace que unas estén en disposición de ayudar al prójimo y otras en la de complicarle la vida.- Si puedo, te ayudaré, dicen unos.- Si puedo, te fastidiaré, dicen los otros.- Me preguntaba qué le había llevado a la azafatxa a negarme un favor que no costaba dinero, ni esfuerzo, ni tiempo alguno. Un favor que no causaba ningún perjuicio a terceros y por el que ella no corría ningún tipo de riesgo alguno.No le llevó a mantener esa postura el cumplimiento celoso de la norma ya que técnica y legalmente se podía hacer lo que le pedía. Lo cual significa que desconoce lo que se puede y no se puede hacer. O, lo que es peor, me engañó al decirme que no era posible embarcar en ese vuelo.Estoy hablando de la actitud. Podía haber consultado, podía haberme enviado a sus jefes, podía haber llamado a quien atendía el embarque… Pero no hizo nada de eso. Podía haberme dicho con una sonrisa que lo sentía y podía haberme animado para que lo intentase en la puerta de embarque. La impresión que tuve es que le importó un comino la demanda y que incluso se alegró de no poder atenderla.Y es a esto a lo que voy. A la pregunta de por qué unas personas fraguan una actitud hostil y otras una de actitud empática hacia el prójimo. Puede ser que se deba a cómo las personas han sido tratadas por la vida, por la familia, por los amigos y por las personas en general. Pero no del todo. Porque conozco a personas a quienes ha mimado la vida y que no soportan a sus semejantes. Otras sin embargo, han sido castigadas por su historia y están siempre dispuestas a la ayuda.De lo que estoy seguro es de que las personas que tienen una actitud altruista hacia los demás son más felices. Hablo de actitud básica porque sé que las personas no se dividen de una forma tan radical en personas que benefician al prójimo siempre y personas que lo perjudican siempre que pueden. Unos y otros, excepcionalmente, cruzan el signo de sus actuaciones. Pero sustancialmente creo que se puede reconocer a personas de un tipo y del otro. He visto esta postura bipolar en tantas ocasiones que me lleva a pensar que cada uno va forjando en la vida esta actitud básica hacia sus semejantes.Fonte
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João Marques passando os olhos por... terrear.blogspot.com
Altruísmo
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June 6 2009, 8:04am | Comments »
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