Cada persona tiene que madurar y crecer a través de su propio esfuerzo. Nadie puede suplir a otro en la tarea de su maduración. Los demás pueden ayudar, aconsejar, aplaudir, pero no pueden reemplazar a nadie en lo que cada persona tiene que hacer. Hay que regar el árbol, abonarlo y podarlo, pero es el árbol quien tiene que crecer. Y, por cierto, hace muy poco ruido cuando crece. No se puede tirar de las ramas hacia arriba para que lo haga. Los agentes externos facilitan, propician ayudan, pero no crecen por él. Suelo aplicar a la educación una metáfora que Neruda dedica al amor. Amar (educar) es hacer con las personas lo que la primavera hace con los cerezos. La primera crea las condiciones pero es el árbol el que crece. el que florece, el que da frutos. Es necesaria la primavera, pero ella sola no hace que el árbol se desarrolle. En plena primavera hay árboles que se atrofian, que acaban muriendo. Reivindico aquí la autonomía del ser humano para llegar a ser lo que realmente quiere ser, dentro de sus posibilidades genéticas, dentro de sus potencialidades, en el marco del contexto que elige. Reivindico su derecho a desarrollar al máximo y de forma autónoma sus potencialidades. Lo que los hijos y alumnos nos dicen a los adultos es lo siguiente: “Ayúdame a hacerlo sólo”. De lo que se trata no es de que los alumnos y los hijos piensen como nosotros sino de que piensen por sí mismos. Lo que se pretende no es que decidan lo que nosotros queremos sino que aprendan a decidir por sí mismos. La indoctrinación se diferencia de la educación en que no deja un margen a la libertad del individuo. Impone los valores a la fuerza. Y un valor que se impone a la fuerza deja de ser un valor. La educación propone, sugiere, explica, pero respeta la libertad del educando. De ahí la importancia de la libertad y de la responsabilidad que de ella se deriva. No es cierto que hasta que no tengan responsabilidad no se les puede conceder libertad sino que mientras no ejerciten la libertad no pueden adquirir responsabilidad. (Tengo que matizar lo que he dicho. Porque he hablado de conceder libertad. Sería más preciso hablar de devolver la libertad. Porque la libertad es suya, no es que nosotros se la concedamos). Cuando se habla y se piensa y se escribe sobre educación se suele poner el foco en los educadores y menos veces en los educandos. Ellos tienen una parte inexcusable de responsabilidad. Hace tiempo y no sé dónde leí (o escuché) una anécdota que viene como anillo al dedo para explicar lo que quiero decir. Un profesor recibe una demanda exigente de un alumno para que le explique con más detalle, con más pormenores, de manera desmenuzada y clara el tema que tiene que estudiar. Y, además, le exige que le indique dónde puede encontrar más información. El profesor le dice que le explicará lo que le pide, pero que será en otro momento. Invita a comer a su alumno y, en los postres, le dice que le permita hacerle un pequeño favor en muestra del aprecio que le tiene. El favor consiste en pelar el melocotón que el alumno va a tomar de postre. - No, por favor, dice el alumno, yo puedo hacerlo sin dificultad alguna. - Por favor, insiste el profesor, yo lo haré encantado. Quiero mostrarte mi aprecio. El profesor monda el melocotón cuidadosamente. Una vez realizada la tarea le dice al sorprendido alumno: - Permíteme ahora partírtelo en pequeños trozos para que puedas comerlo con facilidad. - No, por favor, profesor, yo puedo hacerlo solo. Estoy acostumbrado. El profesor parte el melocotón en pedazos ante la asombrada mirada de su alumno. Y, al terminar, le dice, metiendo un trozo en la boca: - Permíteme que te lo mastique para que puedas comerlo de manera más fácil. El alumno comprende lo que le ha querido decir el profesor con la metáfora del melocotón. Avergonzado, se disculpa con rapidez: - Gracias, profesor Tiene usted razón. Me he equivocado al pedir que recorriese por mí el camino que yo tenía que atravesar en el proceso de mi aprendizaje. - Sí, amigo, yo no puedo crecer por ti, concluye el profesor. En el discurso pedagógico se olvida frecuentemente el papel del alumno, como si todo dependiese del quehacer del profesor, de la institución escolar y de la familia. Es cierto que algunos docentes han quemado las mejores ilusiones de sus alumnos por aprender, pero no es menos cierto que algunos alumnos han destruido las mejores intenciones que tenían sus profesores de enseñar. Tendremos mejores alumnos en la medida que haya buenos profesores, pero será más fácil que haya buenos profesores si tenemos buenos alumnos. Los alumnos tienen su papel, un papel determinante. Porque sólo aprende el que quiere. Cuando un alumno no se esfuerza, cuando no pone nada de su parte, se hace inútil la tarea del profesor. Hay que insistir en esa parte de la responsabilidad en el éxito escolar. Frecuentemente se atribuye el fracaso a la administración educativa, al profesorado, a la familia, a los medios de comunicación, a la sociedad en general, pero no se piensa en la parte que le corresponde al estudiante. Hay que decirlo así de claro. El estudiante tiene que ser consciente del privilegio que supone poder estudiar de forma gratuita. Hay muchos niños y jóvenes en el mundo que no pueden disfrutar de él. Tiene que saber lo que cuesta su puesto en una escuela. Tiene que prestar atención a cada explicación o consigna, tiene que tratar bien las instalaciones y los materiales, tiene que esforzarse (porque el estudio requiere esfuerzo) de forma continuada y tiene que respetar a quienes tratan de ayudarle a aprender. En sus manos está una gran parte de la clave del éxito o del fracaso..Tenemos que decírselo así de claro los profesores y profesoras. Y no menos claramente los padres y las madres.
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No puedo crecer por ti
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January 8 2010, 10:00pm | Comments »
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Longanimidad
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Crecerse ante la adversidad es una virtud que todos desearíamos tener. No sé si algún lector o lectora desconocerá, ya que no se utiliza mucho, el significado de la palabra longanimidad. Dice el diccionario de la RAE que longanimidad es “grandeza y constancia en las adversidades”. Claro que una persona que conoce lo que significa esta palabra puede no ser longánima y otra que no lo conoce puede serlo hasta extremos espectaculares. Una persona longánima es aquella que no se arredra ante las dificultades. No es frecuente encontrarse con personas que tengan esta cualidad del ánimo. Algunas no saben reaccionar ante situaciones persistentemente difíciles. Se derrumban y se entregan al desaliento. Me preocupa mucho la actitud de las jóvenes antes las inevitables dificultades que se van encontrando en la vida. Algunos, hoy en día y después de una etapa infantil llena de comodidades, se vienen abajo ante la primera adversidad. No están acostumbrados a solucionar por sí mismos los problemas. Un soplo de viento tumba a ciertas personas, habituadas a una vida fácil. La fortaleza de ánimo es imprescindible para poder vivir. Porque es inevitable que haya problemas en la vida. De salud, de dinero, de amor, de trabajo…Sin dolor no tendríamos ni conciencia de nosotros mismos. La cuestión importante es cómo reaccionamos ante las dificultades. Ante las mismas o parecidas dificultades unas personas se acobardan y otras se estimulan. Podemos responder a los problemas con pusilanimidad, con miedo, con angustia, con impaciencia, con rabia o, por el contrario, con fortaleza, con coraje, con valentía y con entereza. Decía Tolstoi: “la felicidad no depende de acontecimientos externos, sino de cómo los consideramos”. Otro componente nada desdeñable de la longanimidad, además de la fortaleza, es la constancia. Es más fácil tener un arranque de coraje que persistir en una actitud valiente y decidida. Resistir a la dificultad prolongada es lo verdaderamente difícil. Mantener el buen ánimo en la adversidad ayuda a superar las dificultades. No se solucionan los problemas mientras más dolor manifestemos. Si viniese la superación de la dificultad en función del dolor y las lágrimas tendría algún sentido entregarse al sufrimiento. Pero no es así. Más bien sucede lo contrario como explica Luis Rojas Marcos en su excelente libro “La fuerza del optimismo”. Aunque no es un componente intrínseco de la longanimidad, creo que la manifestación persistente a los demás, en un tono masoquista y quejicoso, de la dificultad que se vive ayuda muy poco a la superación de las dificultades. Resulta insoportable una persona que constantemente está expresando su tristeza y su dolor. Parece que el mundo gira alrededor de su ombligo. Un mundo lleno de lágrimas amargas y negro como el azabache. No digo que se pueda expresar y compartir el dolor y la dificultad, digo que hay que huir de una actitud lastimera y quejumbrosa. La magnificación de la dificultad nos mete en un callejón sin salida, en un laberinto de amargura. El pensador francés André Maurois decía que “hay que trabajar las catástrofes como molestias y jamás las molestias como catástrofes”. A veces bastaría pensar en situaciones terribles que viven otras personas para relativizar las nuestras. Una insignificante dificultad, un pequeño problema, un mínimo fracaso bastan para sumir a algunas personas en un sentimiento de fracaso total. Por eso es tan importante aprender a superar el fracaso, a encajar los rechazos, a superar las dificultades. El esfuerzo y la superación de la dificultad nos fortalecen y nos capacitan para hacer frente a nuevas situaciones difíciles. Alex Rovira, en su libro “La buena crisis” ilustra esta idea con un interesante ejemplo. Dice que si se evitasen a la mariposa los esfuerzos que tiene que realizar cuando es un gusano para salir del capullo, después no podría volar. El gusano de seda construye un capullo para luego liberarse de él y renacer como mariposa tras la metamorfosis. El proceso de liberación es extraordinariamente complicado, porque la crisálida tiene que aplicar una enorme cantidad de fuerza con sus apenas formadas alas para romper la cáscara de seda que la ha protegido durante la transformación. Este es el experimento que cuenta Rovira:”Cuando llegó el momento de la liberación abrieron artificialmente desde el exterior una serie de capullos. Las mariposas ilesas empezaron a hormiguear liberadas de la seda, pero fueron incapaces de emprender el vuelo. No se pudieron alimentar y murieron, porque no podían ni sabían volar. Ninguna fue capaz de elevarse por los aires y, como en aquel estado no podían acceder al néctar de ninguna flor, murieron de inanición”. Así es la vida. Un exceso de facilidades, un proceso de sobreprotección impide que las personas se hagan autónomas, que puedan crecer y que sean capaces de superar las inherentes dificultades de la experiencia. Nos remite esta cuestión a las auténticas actitudes educativas. Decir no, dejar que cada uno haga su camino, aún a costa de caídas y graves dificultades para avanzar, ayuda a que las personas puedan ser ellas mismas, a que tengan confianza en sus propias fuerzas y, por supuesto, a caminar en la buena dirección. Si siempre llevásemos a un niño en los brazos para evitarle tropiezos, conseguiríamos que nunca aprendiese a caminar. Esta actitud corajuda y valerosa ante las dificultades de la vida nos hará mejores personas. Más fuertes y más sensibles a la vez. Más comprensivas, más compasivas y más solidarias. Decía Nietzsche: ¿Qué es ser bueno? Ser valiente es ser bueno”.
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January 1 2010, 10:00pm | Comments »
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Credulidad sin límites
http://blogs.laopiniondemalaga.es/eladarve/2009/12/19/credulidad-sin-limites/
Queremos creer, incluso en lo que no podemos. Dice Francis Bacon que “cuanto más apetece a una persona que una opinión sea cierta, con más facilidad la cree”. Sólo así puede entenderse la extraordinaria facilidad con la que muchos fanáticos e ignorantes dan por buenos hechos, opiniones y creencias. Hace poco, en un programa de televisión, vi un reportaje sobre las apariciones de la Virgen en El Escorial. Una vidente llamada Amparo Cuevas actúa como médium en los mensajes que la Virgen envía a la humanidad. Como siempre la Virgen, en lugar de aparecerse a un notario o aun registrador de la propiedad, que sería lo suyo, se manifiesta a una persona humilde e inculta o a unos crédulos infantes. Qué casualidad. Quedé completamente obnubilado. No tanto por las manifestaciones de la vidente, que también, cuanto por el papanatismo de mucha gente que la sigue. ¿Cómo es posible creer en semejante superchería? Me sorprende sobremanera la enorme credulidad que muestra el ser humano en general y algunas personas en particular. Miles de hombres y de mujeres, desde hace más de 25 años, peregrinan los primeros sábados de mes hasta Prado Nuevo, un paraje de la ciudad madrileña de El Escorial.¿Por qué la gente es tan crédula? La Iglesia no ha aceptado como verdaderas estas apariciones pero muchos creyentes, más papistas que el Papa, creen a pie juntillas estas patrañas. ¿Cómo es posible? Probablemente porque les gusta creer en ellas, porque así tienen algo a lo que agarrarse, porque así dejan de pensar en otras cosas que les obligarían a esforzarse, a buscar información fidedigna. No son uno ni dos sino miles y miles de fanáticos. Niños, jóvenes, adultos y ancianos. Porque el fanatismo no es exclusivo de una sola edad. No me estoy ocupando aquí de los inductores, propagadores y comparsas de estos fenómenos, que también merecerían una atención. Estoy pensando en los seguidores y seguidoras que muestras un entusiasmo irrefrenable. Es increíble, pero es cierto. El reportaje mostraba muchedumbres fervorosas postradas ante la imagen. Hablaban de milagros, de hechos portentosos que contravienen las leyes de la naturaleza, de intervenciones sobrenaturales. No están fingiendo, se lo creen de verdad. Y tú llegas a pensar: ¿están en su sano juicio? Sé que sería imposible convencerlas de su error. Ni las evidencias más clamorosas ni los argumentos más sólidos tendrían valor alguno para ellas. Detrás del fenómeno se esconden muchos intereses. Escuché decir a una persona perteneciente a la Asociación de Víctimas de las Apariciones de El Escorial que a un pariente suyo le vendieron un trozo de cielo a cambio de la entrega de todas sus propiedades. De la buena fe (¿no seria mejor calificarla de tonta?) de algunas personas suelen aprovecharse los espabilados que a su costa hacen pingües negocios. Claro, que bien merecido se lo tienen. Recibo insistentemente en mi teléfono mensajes de videntes y tarotistas. Muchos de esos mensajes están cargados de faltas de ortografía. La ignorancia tiene mucho que ver con estos fenómenos.. En ellos se me garantiza la solución de todos los problemas. Sin conocerlos, claro. Sin saber si tienen solución. No me sorprenden los mensajes. Lo que me llama la atención es que haya alguien que les de crédito. Pero los hay, no me cabe duda. ¿No ha visto el lector o lectora cómo proliferan en la televisión los anuncios de curanderos, videntes y otros engañabobos?. Me he preguntado muchas cuál es el origen de tanta credulidad al ver penitentes en la procesiones de Semana Santa, al admirar tantos exvotos colgados en los templos, al contemplar peregrinaciones y manifestaciones masivas. Pienso que responden más a la superstición que a la religión, más al fanatismo que a la fe… Veo muchos gestos supersticiosos en la vida de las personas: un futbolista sale al campo, toca la hierba con la mano y se persigna tres veces seguidas, un camionero cuelga una imagen de la Virgen al lado de un calendario de mujeres desnudas, un marinero mira con devoción mientras blasfema un cuadro de la Virgen del Carmen… Esta credulidad de la que hablo no se produce sólo en la esfera de lo religioso. Pensemos, por ejemplo, en la vertiente comercial. ¿Cuántas personas dan por buenas las propiedades atribuidas a un producto? ¿Cómo puede alguien pensar que va a aprender inglés en quince días? ¿Cuántas personas creen las promesas que hacen determinados anunciantes? Lo mismo pienso de las manifestaciones de la superstición: el número 13, derramar sal, pasar por debajo de una escalera, pisar las rayas de las baldosas, el color amarillo… El ser humano tiene una credulidad sin límites. Cree, contra toda lógica, incluso en aquello que otros dicen que se debe creer. El premio Nobel de Física Niels Böhr, recibió un día la visita de varios periodistas. Querían entrevistarle. En un momento del encuentro, uno de los periodistas le preguntó: - Señor Böhr, ¿usted cree que las herraduras colocadas en las puertas de las casas traen suerte a sus inquilinos? Böhr se quedó pensativo un momento y contestó: - No. No lo puedo creer. Soy un científico. - Sin embargo, le replicaron, hemos visto que usted tiene una herradura colgada de la puerta de su casa. - Claro. Porque me han dicho que las herraduras en las puertas de las casas traen suerte incluso a quien no cree en ello. ¿Cuántas costumbres están asentadas en creencias irracionales? Repasémoslo. Preguntémonos: ¿por qué hago esto?. ¿por qué lo hago así?, ¿por qué hago ahora? Hay un tendencia a asumir, personal y colectivamente, creencias falsas y absurdas. Porque se busca una seguridad de forma fácil y equivocada. Porque se elude así la esforzada tarea de razonar. ¿Cómo puede creerse con tanta fidelidad los mensajes, las promesas y las explicaciones de los políticos? ¿Cómo puede darse con tanta facilidad por bueno todo lo que dicen? Mientras más inculta es la gente, más credulidad muestra. Mientras más torpe es la gente, más se entrega a estas prácticas ridículas. Mientras menos lee la gente, más se deja llevar por estos reclamos. Por eso es tan importante la educación.
December 18 2009, 10:00pm | Comments »
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Quem Educa Ama
http://terrear.blogspot.com/2009/10/quem-educa-ama.html
A esta crónica, estimulante, de Miguel Santos Guerra:“Quien ama educa” es el título de un reciente libro de Içami Tiba, licenciado en Psiquiatría por la Universidad brasileña de Sao Paulo. El libro está dirigido a padres y madres y, también, a educadores y educadoras. En él se “ofrecen las claves necesarias para impedir que los hijos los tiranicen, les ayuda a descubrir las consecuencias de una educación permisiva y los prepara ante posibles situaciones críticas”, se dice en la contraportada. Cuestiones importantes y en absoluto sencillas sobre las que conviene reflexionar. Pero no me importa tanto el contenido del libro como glosar su hermoso y certero título que, a mi juicio, encierra una gran verdad. Si la educación es algo, es precisamente comunicación influyente y beneficiosa. Y para ser comunicación beneficiosa entre personas, tiene que estar sustentada en el amor.Me preocupa que haya mercenarios en la educación. Caracteriza a los mercenarios el desempeño de un oficio por un salario, sin que medie apasionamiento, sin que en el ejercicio de la tarea existan sentimiento alguno. Hay muchos rebotados que aterrizan en la enseñanza porque no han podido hacer lo que realmente querían. Me preocupa el hecho de que algunos se dediquen a esta tarea “porque de algo hay que vivir”, “porque es un modo como otro cualquiera de ganar un dinero” y “porque no encontré otra cosa mejor”….(Continua)
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October 3 2009, 11:33am | Comments »
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Amar
http://terrear.blogspot.com/2009/06/amar_13.html
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June 13 2009, 4:09pm | Comments »
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AMOR
http://terrear.blogspot.com/2009/05/amor.html
Uma crónica da Dolores Garrido:Como andava feliz! Compreendia melhor o que era o enamoramento. Ou paixão. E ganhavam mais sentido alguns sonetos de Camões, estudados na aula, e dos quais, mesmo sem dizer, já sabia algumas estrofes de cor:Amor é fogo que arde sem se ver/ É ferida que dói e não se sente;/É um contentamento descontente;/ É dor que desatina sem doer…Mas não gostava muito de exteriorizar os sentimentos mais íntimos. Sempre revelara alguma timidez. E também doçura a brincar-lhe no olhar - tantas vezes fugidio.Parecia roçar ao de leve pelos dias sem os levar muito a sério. Falava e ria-se bastante. De mais - diziam alguns professores. Embora falasse baixo e a voz fosse mais fina do que grossa.O caderno diário estava cheio de desenhos. Abundantes e lúgubres. A lápis. O traço sempre preto. Tão negro como o conteúdo. O que parecia poupar na relação com os outros atirava, quase a ferir de sangue, sobre a folha de papel.Dava-se muito bem com o grupo de colegas. Já vinham juntos da primária. Nos intervalos, riam-se, contavam piadas, falavam das aulas, dos professores, dos amores dos amigos, amigas, conhecidos e conhecidas, das músicas fixes, dos jogos fixes, das calças e sapatilhas fixes, da setora que parecia fixe mas que mandava fazer trabalhos nem sempre fixes, embora um até tenha ficado fixe… Era pouco exuberante, mas, naquele dia, para além de parecer ainda menos, estava triste. E contou com muita tristeza: o namorado tinha sido castigado pelo pai.E a tua mãe? Ela já sabe?Continuo sem saber. O que sei é que ela não gosta que eu pinte os olhos – acrescentou ele. Todos os dias se passa comigo por causa disso. E para não a chatear, só pinto os lábios longe de casa.Hoje acertaste em cheio no risco – observou uma das amigas, olhando-lhe o rosto com penetrante e estridente atenção. Pareces mesmo um emotional hardcore.Um dia, a mãe quis ir à Escola falar com a directora de turma. Precisava de falar:Sei que alguns professores chamam o meu filho à atenção, porque se ri e fala bastante nas aulas. Eu digo-lhe todos os dias para se portar bem, mas os professores têm de compreender que ele é um adolescente e que a voz dele está a ficar grossa. Eles também são pais. Devem saber como é. Todos os miúdos falam. E agora, não sei por quê, mas os jovens não gostam nem sabem estar quietos e calados durante muito tempo. Não é só o meu. Acho que são todos assim. Ainda bem que ele gosta muito da escola. Ultimamente, demora tempos infinitos a arranjar-se, mas não deve ser caso único. Não quero ser mãe-coruja, mas ele não é nada feio. Até compreendo que seja vaidoso. Os tempos mudaram. Se mudaram. Em muitos casos, acho que para melhor. Em casa, o que me aborrece são as mensagens que recebe e envia a toda a hora. Está sempre a mexer no telemóvel. Não o larga. Eu é que não percebo nada disso, senão arranjava maneira de ver quem está sempre a ligar. Até durante a noite recebe telefonemas. Devem ser dos amigos. Já se conhecem de pequeninos. São como irmãos. Têm sempre assunto.Mas, senhora professora, acha que o meu filho anda bem?Dolores Garrido
May 10 2009, 12:26pm | Comments »
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Da Relação
http://terrear.blogspot.com/2009/04/da-relacao.html
"Não basta que ameis os jovens, é preciso que se sintam amados". (D. Bosco)
April 29 2009, 2:58pm | Comments »
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Do Amor
http://terrear.blogspot.com/2008/10/do-amor.html
Inexplicavelmente, este texto do apóstolo Paulo veio bater-me à memória há já vários dias. Hoje aqui o deixo, da primeira carta aos Coríntios:
Capítulo 13 1 Ainda que eu fale as línguas dos homens e dos anjos, se não tiver amor, serei como o sino que ressoa ou como o prato que retine. 2 Ainda que eu tenha o dom de profecia e saiba todos os mistérios e todo o conhecimento, e tenha uma fé capaz
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October 26 2008, 8:45am | Comments »
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Amor e paixão como facetas da educação: a relação entre escola e apropriação do saber
http://terrear.blogspot.com/2008/10/amor-e-paixo-como-facetas-da-educao.html
Este artigo parte da proposição geral de que o amor e a paixão são elementos essenciais da prática educativa escolar. Contudo, ao contrário de algumas tendências contemporâneas que sustentam que a face amorosa da educação repele a verdade e o conhecimento objetivo, e se realiza como uma experiência lingüística, defendo que o Eros primordial da educação escolar não se efetiva quando se abre mão do
October 18 2008, 9:23am | Comments »


