A crónica semanal de Miguel Santos Guerra. A velha disputa entre o mundo da vida e o mundo do sistema. É preciso lançar uma campanha pelo mundo da vida. Hay quien pone a las personas al servicio de las normas y hay quien pone las normas al servicio de las personas. No tengo duda de cuál de las dos opciones es mejor. Mejor por más lógica y mejor por más beneficiosa. Cargarse prescripciones y de normas sólo es bueno si éstas acaban ayudando a vivir mejor, a ser más felices. Tiene que haber normas, porque la sociedad no es la selva. Pero hemos de ser inteligentes y dotarnos de normas que beneficien la convivencia, que no la dificulten, que la hagan más amable. Y esas normas deben ser cumplidas por todos y por todas con racionalidad y con sentido de la justicia.Conviene aplicar la norma con flexibilidad, lo cual no quiere decir con arbitrariedad, capricho, debilidad, nepotismo o injusticia. No es débil, sino todo lo contrario, aquel que se muestra magnánimo en el cumplimiento de la norma.Lo he visto mil veces. En mi profesión, por ejemplo. He podido comprobar cómo profesores y profesoras actúan en la evaluación con el siguiente lema: “si puedo aprobarlo, lo apruebo”. Y he visto quien se rige por la consigna contraria: “si puedo suspenderlo, lo suspendo”. Y así, si es preciso para aprobar alcanzar un 5, alguien no acepta un 4.9 y otro lo da por bueno interpretando flexiblemente lo prescrito.No es difícil constatar esa actitud divergente en la vida. No es difícil encontrarse con personas rígidas y con personas flexibles. Porque, en efecto, frente a la flexibilidad está la rigidez, frente a la magnanimidad la mezquindad, frente a la dureza la sensibilidad, frente a la estupidez la cordura y frente a la intransigencia, la permisividad.Pondré algunos ejemplos con los que la mayoría de los lectores y lectoras se habrá topado en su vida cotidiana. Todo el mundo habrá tenido experiencia de un signo u otro. Todo el mundo se habrá encontrado con un conductor de autobús que no le ha querido cambiar un billete de veinte euros (aunque tuviera suficientes monedas para hacerlo), con un funcionario que le ha dado con la ventanilla en las narices a la hora exacta del cierre, con un policía que le ha multado por aparcar dos minutos en zona de carga y descarga…De la misma manera, todo el mundo se habrá encontrado con un farmacéutico que ha abierto la puerta que tenía ya cerrada cuando ha visto la cara de desesperación del que llega tarde, con un conductor que abre la puerta a un viajero que llega corriendo con la lengua fuera, con un profesor que ha subido una décima para salvar un curso…Hace unos días, en un aeropuerto de la península, al pasar una maleta por el control de seguridad, la persona encargada de la pantalla que visualiza el contenido, me dijo::- Esa colonia excede del tamaño reglamentario….. La próxima vez no se la dejaré pasar….Qué contraste con esta otra actitud aeroportuaria: a un pasajero no le deja viajar con el carnet de conducir un celoso trabajador que interpreta que sólo es válido como documento acreditativo el Documento Nacional de Identidad o el pasaporte..¿De dónde procede esa actitud diametralmente opuesta? Puede explicar ese modo de actuar (uno y otro) el carácter que ha ido fraguando en la vida, la forma en que uno ha sido tratado, la educación que ha recibido, la imitación de personas a las que admira, alguna mala experiencia vivida, el tipo de jefes que ha disfrutado o padecidoLas actitudes a las que hago referencia tienen que ver, realmente, con quien toma la decisión auténtica. Digo esto porque algunas personas, de talante amable, no se atreven a intervenir de forma que pueda contrariar a su jefe. Lo habrá oído el lector (o lectora) alguna vez:- Mire, señor, por mí lo haría, pero yo obedezco órdenes. Si mi jefe se entera…No puedo jugarme el puesto.Es curioso comprobar la vehemencia con la que los intransigentes justifican su modo de proceder. “La norma es la norma”, dicen. “Si se quebranta una vez, se puede quebrantar siempre”, añaden. “No debe haber excepciones en el cumplimiento de las normas”, sentencian. Y cuando tratas de razonar se cierran herméticamente. “Esa es la norma”, te dicen. Es como pretender romper una pared con la cabeza. Te rompes la cabeza y la pared no se mueve. Es más fácil y más eficiente ir en busca de otra persona que te sepa escuchar.Las personas rígidas se consideran justas cuando actúan con un elevado nivel de exigencia.- Es que eso que usted pide no se puede hacer.- Dirá que se debe hacer, porque poder sí se puede y de hecho algunos han podido hacerlo, replica con razón quienpide un trato singular.Ante las súplicas, sobre todo si son insistentes y apremiantes, la persona rígida no se ablanda. Tiene idea de que si cede pierde toda la autoridad y toda su dignidad..- He dicho que no y es que no.Los intransigentes se consideran a sí mismos buenos cumplidores de la ley. Yo pienso que no lo son. Porque creo que hay que interpretar la norma y aplicarla para ayudar a las personas, no para someterlas, no para esclavizarlas, no para fastidiarlas.Desde esa concepción rígida del cumplimiento de la norma, es fácil asumir una pequeña parcela de poder como si se tratase del gobierno de un imperio. A alguien le das una gorra y se siente un general. Uno se echa a temblar cuando piensa en la forma de actuar que tendrían si tuviesen en sus manos un gran poder de decisión. Esa actitud es hija de la cortedad mental y del orgullo más ramplón.Hay quien pone como excusa que actuar de una forma flexible genera un precedente. Pues qué bien, si se trata de un buen precedente. Ojalá se actuase de la misma manera en ocasiones similares.La cara y la cruz. ¿En que lado estás, lector o lectora? ¿En el orilla de la amabilidad o la de la intransigencia? Tengo, para actuar en estos casos, un criterio que puede ser útil: ¿Cómo me gustaría que me tratasen a mí en una situación similar?Fonte
-
João Marques passando os olhos por... terrear.blogspot.com
Isso Não se Pode Fazer!
http://terrear.blogspot.com/2010/03/isso-nao-se-pode-fazer.html
March 28 2010, 2:48pm | Comments »
-
João Marques passando os olhos por... terrear.blogspot.com
As Normas do Poder e o Poder das Normas
http://terrear.blogspot.com/2009/12/as-normas-do-poder-e-o-poder-das-normas.html
Sabe-se que o Diário da República é um vasto cemitério de leis, de decretos, de decretos-leis, de portarias, de despachos normativos, de despachos. Também se sabe que as normas dimanadas do poder têm poderes desiguais na capacidade de mudar as práticas. Há normativos inúteis (do tipo do efeito placebo), há normativos contraproducentes, há normativos-alavanca, isto é,que induzem e/ou potenciam as inovações e as mudanças das práticas educativas.A maioria das normas publicadas (e publicitadas) são inúteis, nada adiantam e nada atrasam. Existem para fazer crer que o poder central orienta e regula a acção das escolas e dos educadores. São, com toda a propriedade, “medicamentos placebo”.Outras são contraproducentes, isto é, sob a capa da sua racionalidade e até da sua atractividade,provocam um sem-número de efeitos perversos. Mais valia o legislador estar quieto. O exemplo paradigmático está na parafernália de normativos referentes à avaliação de professores.Finalmente, há também os normativos-alavanca. São aqueles que alteram (para melhor) as condições de trabalho e de exercício profissional, que mudam as relações de poder, que possuemum alto poder performativo.Precisamos de normativos-alavanca. E quais poderão ser? Os que apostarem decididamente na autonomia individual e organizacional (o que significa uma profunda descentralização), os que capacitarem para a inovação e a mudança positiva nos modos de fazer aprender, os que criarem sistemas plurais de incentivos pessoais e organizacionais, os que estimularem a querer sair da mediocridade e do rebanho...
December 27 2009, 6:01am | Comments »
-
João Marques passando os olhos por... terrear.blogspot.com
Decreto
http://terrear.blogspot.com/2009/06/decreto.html
Fica decretado que o homem não precisará nunca mais de duvidar do homem.Que o homem confiará no homem como a palavra confia no vento, como o ventoconfia no ar, como o ar confia no campo azul do céu.(Thiago de Mello, Estatuto do homem).Fica decretado que a administração educativa prescindirá do poder inútil, da cegueiraburocrática e da arrogância intimidatória e confiará nas escolas que são o sal da terra. E não confundirá meios (burocráticos) com fins (educativos) e encontrará a sua razão de ser na dádiva e no serviço às comunidades educativas (que têm de ser incessantemente cosbtruídas). Fica decretado que as escolas – e cada um dos seus elementos – serão responsáveis pelos seus actos e tudo farão para servir o melhor possível os seus alunos, potenciando o desenvolvimento das capacidades de cada um. Fica decretado que o professor exercerá a sua profissão com autonomia, dignidade, sentido ético e responsabilidade.E não precisará de recorrer aos álibis da norma e da doxa e ao bode expiatório. E não aceitará os jugos que uma infinidade de demónios administrativos permanentemente lhe querem impor.Fica decretado que as famílias amarão (e exigirão) os seus filhos e não os deixarão pelas ruas da amargura. Fica decretado que o(a) senhor(a) ministro(a) da Educação não fará mais nenhum despacho, despacho normativo, portaria, decreto, decreto-lei, proposta de lei que desautorize e maltrate os professores, que insulte a inteligência das pessoas, que desmobilize aqueles homens e aquelas mulheres que têm salvo o sistema educativo do colapso (sempre eminente). Fica decretado.Fica decretado que os senhores directores gerais e regionais abdicarão da pressão ilegítima, dos micro-nomativos que violam as leis da república e agirão na mais completa lógica de serviço às escolas.Agora é só começar a incitar, a criar condições objectivas e subjectivas para as melhorias concretas, a valorizar os líderes que vão fazendo a diferença, a agir no terreno.Era bom que houvesse um Decreto assim. Sabe-se que não são os decretos (as palavras) que nos salvam, como nos lembra a sabedoria evangélica: não é aquele que diz “senhor, senhor” que entrará no reino dos céus. São as acções. Mas este seria um decreto muito diferente dos que proliferam no DR. E poderia ser que as pessoas e as organizações o levassem desta vez a sério. Se conseguissem ver que a salvação profissional não pode deixar de passar por aí. (JMA)
- Tags:
- norma
- decreto
- centralização
June 30 2009, 3:20pm | Comments »
-
João Marques passando os olhos por... terrear.blogspot.com
O Jogo da Regra
http://terrear.blogspot.com/2009/04/o-jogo-da-regra.html
"Grande é o desejo da instituição de impor, através das suas regras, a sua forma de racionalidade, um dever-ser que se opõe às condutas reais, mas raro o cumprimento de uma tal vontade. A norma, quer ela se inscreva no espaço como forma arquitectural ou se imponha como regra de comportamento, não pode reflectir uma realidade que visa justamente construir, transformar. Quer-se racional, produtiva, conquistadora. Mas o excesso de minúcia e de complexidade de certas regras, como as resistências que elas suscitam, torna incerta ou, até, impossível a sua aplicação. (...) Não há regra sem transgressão; não há regra sem jogo da regra". (Bouillé, 1988:13)
- Tags:
- acção social
- transgressão
- regra
- norma
April 12 2009, 3:48pm | Comments »
1