Um excerto da crónica (de sábado) de Miguel Santos Guerra: (...) Una pareja de recién casados se mudó a un apartamento en un vecindario muy concurrido. La primera mañana en su nuevo hogar, después de haber hecho café, la joven esposa miró por la ventana y vio que la vecina colgaba las sábanas para secarlas. “¡Qué sabanas tan sucias! Quizá necesita comprar otro detergente. Debería ir a enseñarle cómo lavar adecuadamente.”, pensó. Cada dos días ella le murmuraba lo mismo a su esposo con desdén, mientras veía a su vecina colgar las ropas sucias desde tempranas horas del día.Pasado un mes, una mañana la joven esposa vio con sorpresa que su vecina estaba colgando las sábanas perfectamente limpias. Ella exclamó:- Mira, finalmente aprendió a lavar la ropa, me pregunto quién le habrá enseñado.Y el marido contestó:- Nadie la ha enseñado. La única diferencia es que me levanté temprano esta mañana y limpié los cristales de la ventana por la que contemplabas las sábanas de la vecina.Limpiar el cristal es prescindir de prejuicios, de estereotipos, de consignas y de aviesas intenciones. Limpiar el cristal es saber analizar con rigor lo que sucede. Lo que nos sucede y lo que sucede a nuestro alrededor.Es muy peligroso tener un filtro deformante. Y es más grave que ese filtro nos sea impuesto. Podemos creer que somos libres cuando lo adoptamos pero, lo cierto es que previamente nos han convencido de que esa forma de ver la realidad es la única objetiva, la única verdadera, la única honesta.Existen tres cristales que se interponen entre la mirada y el juicio sobre las cosas. El primero es la selección de aquello que vemos. Porque no lo vemos todo a la vez. La mujer de la anécdota observa las sábanas y, concretamente, el color de las sábanas. Pero está claro que había muchas más cosas que ver por la ventana, El segundo cristal es la interpretación que hacemos de aquello que vemos: las sábanas están sucias, la ropa tendida no esta bien lavada. El tercero es la explicación, la atribución causal que hacemos mediante la cual explicamos lo que sucede: las sábanas 1stán sucias porque no tienen un detergente adecuado. En definitiva, porque no les importa mucho la suciedad.En la anécdota que he contado puede verse también otra dimensión interesante. La mujer no es capaz de descubrir la suciedad del cristal de su ventana. Lo tiene tan cerca que no es capaz de verlo. A través de ese cristal deformante contempla las sábanas “sucias” de la vecina, pero no ve la porquería que tiene en su ventana. La joven esposa está obsesionada con la suciedad de la ropa ajena pero no es capaz de percibir la suciedad que tiene delante de las narices.Fonte
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João Marques passando os olhos por... terrear.blogspot.com
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http://terrear.blogspot.com/2010/05/um-excerto-da-cronica-de-sabado-de.html
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May 10 2010, 3:58pm | Comments »
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