Basta leer cada día los titulares de los periódicos para comprobar que las malas noticias son indefectiblemente la noticia. “Dale la vuelta al periódico, que viene el niño”, le decía el marido a la esposa para evitar el escándalo. Un hecho luctuoso, un terremoto, una catástrofe, una huelga, una violación, un atentado, un asesinato… serán las noticias que ocupen la primera plana. Con longitud y cuerpo de letra proporcional a la magnitud del desastre. Si un hecho tiene una vertiente negativa, esa será la que ocupe el titular. Se han publicado los resultado del Informe PISA 2009. ¿Alguien ha visto como titular el dato de que España sea el segundo país con el sistema equitativo más equitativo de los 65 países evaluados? Los titulares son otros: “seguimos instalados en el suspenso”, “nuevo fracaso del sistema educativo español”… Se magnifica la maldad. ¿Dónde están los hechos maravillosos y silenciosos que produce constantemente la solidaridad humana? ¿Dónde están los gestos compasivos de muchas personas que, en plena crisis, están ayudando a otros más necesitados? No suelen hacerse presentes. La bondad no vende. La verdad no está en el escaparate. Por eso quiero destacar en estas líneas la hermosa iniciativa que Médicos Sin Fronteras ha puesto en marcha recientemente. “Pastillas contra el dolor ajeno” para ayudar a enfermos olvidados. Se trata de unas cajitas (la que tengo delante de mí es de color rojo) con seis caramelos mentol-eucalipto sin azúcar que se venden en farmacias, que valen un euro y cuyo beneficio será destinado íntegramente al tratamiento de enfermos olvidados. Las enfermedades que pretende atajar el dinero proveniente de la venta de las “Pastillas contra el dolor ajeno”, son: malaria, Chagas, kala azar, enfermedad del sueño, sida infantil y tuberculosis. Seis enfermedades, seis pastillas. Una pastilla para cada enfermedad a la que destina el dinero Médicos Sin Fronteras. El logotipo que lleva la caja es original y significativo. El signo x multiplica una pastilla por un corazón. En el prospecto que, como todo producto vendido en farmacia, acompaña a las pastillas se puede leer: “En el primer mundo, si te duele algo, hay pastillas para mitigar cualquier dolor. Pero…, ¿qué pasa si lo que te duele es el dolor ajeno, el dolor de los que no tienen pastillas para curar su sufrimiento? ¿No es genial que, nosotros que tenemos pastillas para casi todo, podamos tomarnos una para calmar el dolor de los que no tienen?”. Y termina haciendo una incisiva pregunta: ¿Cuánto dolor ajeno sufres? No sé a quién se le habrá ocurrido esta hermosa idea. Pero, sea quien sea, merece nuestras felicitaciones. Es una pena que su nombre no sustituya al de tantas personas que se hacen famosas por no tener ideas o por tener ideas que se convierten en insultos, en agresiones, en calumnias y en mentiras. Me alegra mucho saber por mi farmacia de La Cala del Moral que la iniciativa está funcionando a las mil maravillas y que se han agotado todas las cajas que tenían. Esto me lleva a subrayar no sólo la excelente idea de Médicos Sin Fronteras sino el eco que ha tenido entre las muchísimas personas que hay sensibles al dolor ajeno. No puede dejarnos indiferentes tanto sufrimiento, tantas muertes fácilmente evitables. Cada día mueren en el mundo 8.000 personas a causa de enfermedades que pueden curarse. Somos ciudadanos y ciudadanas del mundo. Todos los seres humanos pertenecemos a una misma familia. Cada uno es depositario de una dignidad infinita por el hecho de ser persona. ¿Cómo volver el rostro con indiferencia ante su dolor? ¿Cómo no contribuir de esta manera tan sencilla a aliviar ese sufrimiento? El prospecto contiene también otras interesantes reflexiones. Por ejemplo: Indicaciones: “Las pastillas contra el dolor ajeno son indicadas para el tratamiento sintomático del dolor ajeno de intensidad alta, leve o moderada. El principio activo de las pastillas contra el dolor ajeno es el amor… Este principio es parte de un gesto humanitario que actúa directamente en las zonas más necesitadas y su gen es ayudar a aquellos que lo necesitan”. Dosificación: “Ya seas anciano, adulto o niño, cuantas más pastillas consumas más ayudarás a los enfermos olvidados. Comparte ese dolor ajeno con la gente que te rodea”. Caducidad: “Nunca es tarde para ayudar. Médicos Sin Fronteras cuenta con el apoyo de 3.8 millones de socios y colaboradores en todo el mundo y más de 487.000 en España Gracias a gente como tú, podemos decidir libremente dónde y cuándo intervenir, en función de las necesidades, y no de intereses políticos, económicos o militares”. Ya sé que estas formas de ayuda no resuelven los problemas estructurales que genera la desigualdad y la injusticia en el mundo. Pero argumentar que estos son paños calientes que no remedian el problema de fondo no es más que una triste y pobre excusa. El que no podamos resolver todo el problema no significa que no debamos hacer algo por aliviarlo. Sentir el dolor de los demás, sentir compasión por los que sufren, ser conscientes de que otras personas no disponen de lo que a nosotros nos sobra es el primer paso para ejercitar la solidaridad. Recuerdo la hermosa y minúscula anécdota de un amigo que llama por la noche a su amigo del alma. - Perdona que te llame a estas horas, pero necesito saber cuál es la pierna que te has roto. - La izquierda. ¿Por qué me lo preguntas? - Pues porque, como no sabía cuál era, y a mí me duele lo que a ti te pasa, me estaban doliendo las dos. El dolor de los demás no nos puede dejar indiferentes. A fin de cuentas todos y cado uno pertenecen a esta gran familia que es la especie humana. Tener compasión hacia quienes sufren es el primer paso para contribuir al alivio de su dolor. No hay dolor ajeno. Porque a nosotros nos afecta.
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João Marques passando os olhos por... blog.laopiniondemalaga.es
Pastillas contra el dolor ajeno
http://blogs.opinionmalaga.com/eladarve/2010/12/18/pastillas-contra-el-dolor-ajeno/
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December 17 2010, 10:00pm | Comments »
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