Dirigir la escuela hacia el logro de aprendizajes relevantes y duraderos así como convertir lasactividades escolares en oportunidades de desarrollo para los profesores en cada plantel, requiere de la capacidad de influir en la conducta de otras personas para que realicen unas determinadas acciones. Conseguir cambios en las actitudes y el comportamiento de otras personas precisa de una capacidad de negociación en la cual apoyarse para generar actuaciones distintas; los directores no tienen garantizada esta capacidad por el mero poder formal que le confiere el nombramiento ya que este último es débil e insuficiente para asegurar por sí mismo la posibilidad de establecer acuerdo de trabajo con los profesores, que en este caso vienen a ser sus principales y más cercanos colaboradores.Por todo esto, las propuestas que pretenden hacer de cada director un líder carismático que cultive una serie de atributos deseables no parecen ser las más adecuadas ante los imperativos de transformación de este rol; en este sentido los señalamientos de Coronel (1998:42) soncontundentes:“El liderazgo educativo y democrático busca la creación de nuevas formas departicipación de la comunidad superando tanto los modelos liberales y susmecanismos formales como aquellos modelos que hablan de escuela comocomunidad, un tanto voluntariosos y más pendientes de la excelencia y loscírculos de calidad, que de integrar a los grupos menos favorecidos. Es aquídonde el liderazgo educativo emerge como apoyo a la creación de contextos paraacercar la participación a los “márgenes” y a voces tradicionalmente silenciadas”Es preciso estar alertas para que las propuestas de formación y actualización de directivos coloquenen el centro de la reflexión la responsabilidad social y un compromiso profundamente ético comoeducadores antes que como directores; esto implica de acuerdo con Marcelo y Estebaranz (1999)que el director se comprometa con la escuela como centro de cambio, con los objetivospedagógicos, con los alumnos como individuos totales, con el conocimiento que es responsabilidad de la escuela y sus maestros enseñar, lo cual exige principalmente (Fullan y Hargreaves, op. cit.) estar dispuesto a ayudar a los alumnos a aprender, mejorar continuamente l a propia práctica y ganar cada vez mayor confianza en sí mismo, en los procesos y en los docentes tanto individual como profesionalmente. Para comenzar a caminar en esta dirección, es recomendable realizar un escrutinio riguroso de las prácticas habituales, explicitando cuáles y en qué forma dificultan o contribuyen a alcanzar determinados objetivos.Texto integral
passando os olhos por... terrear.blogspot.com
Dirigir uma escola
http://terrear.blogspot.com/2010/06/dirigir-uma-escola.html

Your favourite external commenting service goes here! I recommend http://www.disqus.com